El informe de AMLO: lejos de la oposición, cerca del poder económico

El presidente de la República no acudió al Congreso de la Unión: ¿Por qué? Prefirió la costumbre legal usada por sus antecesores para no estar presente en un espacio político sumamente tenso y dividido, desde que el entonces Porfirio Muñoz Ledo (en la actualidad también diputado) interpeló por primera vez a un presidente. Después, hasta máscaras de cochis han pasado por allí, lo que algunos denominaron de plano un circo político. Ambiente parecido al del siglo XIX, justamente cuando las disputas eran ideológicas entre “liberales” y “conservadores”. Algo le dijeron para no ir al congreso y dejar para después “vivir una vida republicana”, la cual implica que el Ejecutivo le informe al Congreso, el otro poder, “los diputados representantes el pueblo”. No vaya a suceder que los conservadores panistas le griten de todo.

Esta vez no hubo acuerdos.

Así pues, como en el reciente pasado, hubo un Informe alterno. Muy juntos todos, hombro con hombro y en sillas incómodas, el acto ritual se vio como una especie de aprobación de la gestión, pese a que la economía tiene varias consideraciones que atender sobre todo porque a veces las cifras no cuajan y porque el peso hacia la beneficios sociales afecta a otra ramas económicas; y si los Estados Unidos entran el año que viene en una recesión, nuestra relación de primer socio comercial afectará justamente por esa dependencia.

Agradecimiento a los empresarios, a los hombres del dinero. En especial al más rico. No son tiempos de una política de masas, ni obreros ni campesinos. Ahora son los más desprotegidos. Un gobierno que representa a todos pero favorece a las mayorías, que acuerda y reconoce a empresarios pero discapacitados, tercera edad, jóvenes forman parte de esa preferencia antineoliberal. Un reto, sobre todo, si el país ha crecido en los últimos 36 un 2.2% promedio anual.

Su reto de 4% anual pondrá a prueba la pobreza y la desigualdad.

La mención sobre que el equilibrio de los poderes transita hacia una real autonomía hace a muchos mexicanos y mexicanas pensar si esto es real. Que el Ejecutivo no ha visto al encargado del Poder Judicial, el fiscal expanista y exrector de la Universidad de las Américas. Que el Ejecutivo no se meterá en los asuntos de otros. A ver si esta fórmula funciona en un país con una herencia presidencialista, paternalista.

Aunque el interés está: la revocación de mandato aún pendiente, requiere que el Poder Legislativo lo incluya y vote una reforma constitucional, que incluya, una consulta popular para eliminar fuero incluyendo el del Presidente de la República. ¿Significará esto más democracia?

La seguridad” contempla la difícil y compleja labor de pacificar el país. El presidente lo asumió como un compromiso, donde además de enfatizar el no uso de la fuerza, con lo cual el Estado deja de ser un violador de los derechos humanos, y donde la “seguridad del pueblo” viene resguardada por los 58, 600 militares de la Guardia Nacional, el reto planteado parecería que va en serio porque la coalición pretende aumentar a 260 000.

Difícil lo es si toman en cuenta que los militares no usarán armas letales contra la sociedad, aunque tampoco lo permitirá que otros las usen para reclamar seguridad, como las iniciativas de las autonomías rurales movilizadas como autodefensas. Este rearme rural ha sido desde varios años un problema inexplicablemente aún no resuelto.

Lo complicado del papel de las fuerzas armadas es debido a que la política de “aproximación social” que realizan, lo hacen ver como soldados sin armas, en un país donde ingresan 230 mil armas de Estados Unidos.

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