Hipócrates Nolasco, el falso defensor de los mezcaleros

Luego de estar al frente del Consejo Regulador del Mezcal (CRM) por ocho años, desde 2013, Hipócrates Nolasco Cancino, un humilde estudiante universitario, cambió sus gustos sencillos por unos más sofisticados. Tras varios años de residir en el istmo de Tehuantepec y luego en una colonia popular de Oaxaca, de pronto su interés se centró en la zona residencial de San Felipe del Agua, donde radica actualmente en un condominio de su propiedad.
La lucha por los mezcaleros más pobres que fue su lema para reelegirse dos veces, resultó una farsa.
Hoy ha hecho del CRM negocio propio desde donde le apuesta a vivir una vida de lujos, excesos etílicos y mucho dinero que ha logrado amasar en nombre de los pequeños productores, de mezcaleros artesanales y ancestrales, de quienes se dice “su aliado respetuoso”.
Nolasco ha emprendido viajes a varios países de todos los continentes, lo mismo a Rusia, España, Argentina, Japón, Estados Unidos, Francia, Italia, Singapur, que a Canadá, Chile y otros, todos los cuales le han sido pagados en su totalidad, no le han costado un peso.
La bonanza del mezcal se ha reflejado, ante todo en sus bolsillos. Es contrastante la pobreza en la que viven muchos maestros mezcaleros de todo el país, pero pincipalmente de Oaxaca, y la vida de sultán que trae Hipócrates Nolasco por todo el mundo.
Pero no solo es la vida fácil y lujosa lo que se le ha criticado a este vividor de la tradición mezcalera nacional, no, ha sido su desvergüenza y poca ética en temas tan sensibles como la venta, disfrazada de asesoría, de la denominación de origen a otras entidades, situación que le ha dado a ganar miles de pesos.
O como se explica que a la fecha cuente con más de 100 hectáreas sembradas con maguey en su natal Santiago Niltepec. Y sus negocios con mezcaleros de Esados Unidos a los que les cobra por conseguirles mezcal oaxaqueño, que el mismo se encarga de certificar.
El tema es largo, en otra entrega tendremos más datos de las fechorías de este seudo doctor en ciencias, que hasta el año pasado no tenía la cédula profesional que lo acreditara como tal. Porque también con su grado académico ha mentido.
Esta historia continuará.

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